En nuestra práctica diaria, observamos cómo los problemas en los pies pueden afectar significativamente la calidad de vida de los pacientes. Desde el simple malestar al caminar hasta dolores persistentes que limitan la movilidad, estas afecciones son comunes.
Afortunadamente, muchas de estas condiciones pueden ser tratadas mediante cirugía podológica menor, procedimientos ambulatorios que permiten una recuperación rápida y sin complicaciones mayores.
Estos procedimientos, realizados por podólogos especializados, se centran en corregir problemas comunes como uñas encarnadas, verrugas plantares y helomas. La precisión y el manejo adecuado del paciente son cruciales para evitar complicaciones y asegurar resultados efectivos. En consulta, vemos con frecuencia cómo estas intervenciones mejoran la calidad de vida de nuestros pacientes.
Qué cirugías puede realizar un podólogo
El podólogo en Valencia está capacitado para llevar a cabo diversas cirugías menores que no requieren hospitalización ni anestesia general. Estas intervenciones se realizan en clínicas o consultorios especializados y suelen durar entre 15 y 45 minutos, dependiendo del procedimiento. Muchos pacientes acuden pensando que necesitarán hospitalización, pero en realidad, la mayoría de los procedimientos son ambulatorios.

Entre las cirugías más comunes se encuentran la corrección de uñas encarnadas, la eliminación de verrugas plantares, el tratamiento de helomas y callosidades, y pequeñas resecciones de tejidos dañados o inflamados. Cada una de estas técnicas está diseñada para aliviar el dolor, prevenir infecciones y mejorar la funcionalidad del pie. Sin embargo, es importante evaluar cada caso individualmente para determinar el tratamiento más adecuado.
Además, el podólogo puede realizar procedimientos para tratar deformidades menores, como la eliminación de quistes o la corrección de pequeñas lesiones que afectan la piel o las uñas. Según las guías clínicas y la evidencia científica, estas intervenciones son seguras y efectivas cuando se realizan por profesionales.
Cirugía de uñas encarnadas
Las uñas encarnadas son una de las afecciones podológicas más frecuentes y molestas que tratamos. Se producen cuando el borde de la uña crece hacia dentro de la piel, causando inflamación, dolor e incluso infección. La cirugía menor es una solución eficaz para eliminar este problema.
El procedimiento consiste en la extracción parcial o total de la uña afectada, dependiendo de la gravedad del caso. Se realiza bajo anestesia local, lo que garantiza que el paciente no sienta dolor durante la intervención. La recuperación es rápida y suele incluir cuidados sencillos para evitar la reinfección. Es fundamental seguir las indicaciones postoperatorias para asegurar una buena cicatrización.
Es importante acudir a un podólogo para que evalúe el caso y determine el mejor tratamiento. Intentar solucionar una uña encarnada en casa puede empeorar la situación y aumentar el riesgo de complicaciones. En consulta, vemos con frecuencia que los intentos de tratamiento casero pueden llevar a infecciones más serias.
Eliminación de verrugas plantares
Las verrugas plantares, causadas por el virus del papiloma humano (VPH), suelen aparecer en la planta del pie, generando dolor al caminar y molestias constantes. La eliminación quirúrgica es una opción efectiva cuando otros tratamientos tópicos no han funcionado.

El procedimiento puede incluir la extirpación mediante curetaje, láser o electrocauterización, siempre bajo anestesia local. La intervención busca eliminar el tejido infectado y prevenir la propagación del virus a otras áreas del pie o a otras personas. Es importante seguir las recomendaciones del podólogo para evitar recurrencias.
Tras la cirugía, es fundamental seguir las indicaciones del podólogo para favorecer la cicatrización y evitar la recurrencia. En muchos casos, la combinación de cirugía con tratamientos antivirales mejora los resultados a largo plazo. Según las guías clínicas, esta combinación es efectiva para reducir la tasa de recurrencia.
Tratamiento quirúrgico de helomas
Los helomas, también conocidos como callos o durezas, son áreas de piel engrosada que se forman por la presión o fricción repetida. Aunque en ocasiones pueden tratarse con métodos conservadores, algunos helomas requieren intervención quirúrgica para eliminar el tejido hiperqueratósico y aliviar el dolor.
La cirugía consiste en la eliminación del heloma mediante técnicas precisas que respetan la integridad de la piel circundante. Esto permite una recuperación más rápida y reduce el riesgo de que el heloma vuelva a formarse. En consulta, explicamos a los pacientes que, aunque la cirugía es efectiva, es crucial abordar la causa subyacente para prevenir recurrencias.
Además, el podólogo puede recomendar plantillas ortopédicas o cambios en el calzado para corregir la causa que originó el heloma y evitar futuras complicaciones. Según la evidencia científica, estas medidas son efectivas para prevenir la formación de nuevos helomas.
Anestesia local y postoperatorio
Una de las ventajas principales de la cirugía podológica menor es el uso de anestesia local. Esto significa que solo se adormece la zona a tratar, evitando los riesgos y efectos secundarios de la anestesia general. El paciente permanece consciente y puede regresar a casa poco después del procedimiento.

El postoperatorio suele ser sencillo, con recomendaciones para mantener la zona limpia, evitar la humedad excesiva y proteger el área intervenida con vendajes adecuados. En algunos casos, se prescriben analgésicos o antiinflamatorios para controlar el dolor y la inflamación. Es fundamental seguir las indicaciones del podólogo para asegurar una buena cicatrización y prevenir infecciones.
La mayoría de los pacientes puede retomar sus actividades normales en pocos días, aunque se recomienda evitar esfuerzos excesivos o deportes de impacto durante el periodo de recuperación. En consulta, siempre enfatizamos la importancia de seguir las recomendaciones postoperatorias para asegurar una recuperación exitosa.
Ventajas de IVASD frente a cirugía hospitalaria
La cirugía podológica menor realizada en el ámbito ambulatorio, como en clínicas especializadas o IVASD, ofrece múltiples beneficios en comparación con la cirugía hospitalaria tradicional.
En primer lugar, reduce considerablemente los tiempos de espera y el precio asociado al procedimiento. Además, al ser intervenciones menos invasivas y con anestesia local, el riesgo de complicaciones es menor y la recuperación más rápida. Según las guías clínicas, estas intervenciones son seguras y efectivas.
El ambiente controlado y especializado de estos centros permite un seguimiento personalizado y una atención centrada en el paciente, lo que mejora la experiencia y los resultados finales. Por estas razones, la cirugía podológica menor ambulatoria se ha convertido en la opción preferida para tratar afecciones comunes del pie. En consulta, siempre evaluamos cuidadosamente cada caso para determinar la mejor opción de tratamiento.
Fisioterapeuta colegiado nº 8843
• Fisioterapeuta especializado en fisioterapia invasiva y ecografía.
• Entrenamiento de fuerza.
• Máster en Terapia Manual y Fisioterapia invasiva.


