El pie diabético es una de las complicaciones más serias que pueden enfrentar las personas con diabetes. En nuestra práctica clínica diaria, observamos que no se trata solo de una molestia pasajera, sino de un problema que puede derivar en infecciones graves, amputaciones e incluso poner en riesgo la vida. Por eso, conocer los cuidados esenciales y las formas de prevención es fundamental para mantener una buena calidad de vida.
Por qué la diabetes afecta a los pies
En consulta, vemos con frecuencia que la diabetes puede provocar daños en los nervios y en la circulación sanguínea, dos factores clave que afectan directamente a los pies. La neuropatía diabética, o daño nervioso, reduce la sensibilidad, lo que hace que muchas personas no sientan heridas, ampollas o quemaduras. Esto puede llevar a que pequeñas lesiones pasen desapercibidas y se infecten.
Por otro lado, la mala circulación, especialmente en las extremidades inferiores, dificulta la llegada de sangre rica en oxígeno y nutrientes a los tejidos. Esto ralentiza la cicatrización y aumenta el riesgo de infecciones. La combinación de estas dos condiciones hace que el pie diabético sea vulnerable a úlceras y complicaciones graves.
La educación sobre el cuidado de los pies es crucial para prevenir complicaciones. En nuestra experiencia, muchos pacientes acuden pensando que una pequeña herida no es preocupante, pero en realidad, cualquier lesión debe ser evaluada. Las personas diabéticas deben aprender a examinar sus pies diariamente, buscando cualquier signo de lesiones o cambios inusuales.
También es recomendable mantener las uñas cortas y bien cuidadas, y evitar caminar descalzo, incluso en casa. Un enfoque proactivo en el cuidado de los pies puede marcar la diferencia en la calidad de vida de quienes viven con esta condición.

Signos de alarma en el pie diabético
Detectar a tiempo cualquier problema en los pies es vital para evitar complicaciones mayores. Algunos signos de alarma incluyen enrojecimiento, hinchazón, heridas que no cicatrizan, cambios en el color o temperatura de la piel, y la presencia de dolor o sensación de ardor, aunque en muchos casos el dolor puede estar ausente debido a la neuropatía.
También es importante estar atentos a deformidades como dedos en martillo, callosidades excesivas o uñas encarnadas, que pueden generar puntos de presión y heridas. La aparición de mal olor o secreción en una herida indica infección y requiere atención médica inmediata. En estos casos, es recomendable acudir al podólogo para una evaluación detallada.
Revisiones podológicas periódicas necesarias
Las revisiones regulares con un podólogo especializado son una pieza clave en el cuidado del pie diabético. Estas consultas permiten detectar problemas en etapas tempranas, antes de que se conviertan en situaciones graves. Un examen podológico completo incluye la evaluación de la sensibilidad, la circulación, el estado de la piel y las uñas, así como la identificación de posibles deformidades.
Se recomienda que las personas con diabetes visiten al podólogo al menos dos veces al año, aunque la frecuencia puede aumentar en función del riesgo individual. En estas visitas, el profesional puede realizar tratamientos preventivos, como la eliminación de callosidades o el cuidado de uñas, que ayudan a evitar lesiones.
En algunos casos, puede ser necesario derivar al paciente a otros especialistas si se detectan complicaciones que requieren atención adicional.
Cuidados diarios del pie diabético
El cuidado diario es la mejor defensa contra las complicaciones del pie diabético. Es fundamental lavar los pies todos los días con agua tibia y un jabón suave, secándolos cuidadosamente, especialmente entre los dedos, para evitar la proliferación de hongos en las uñas. La hidratación de la piel es clave, pero hay que evitar aplicar crema entre los dedos para no favorecer la humedad.
Además, se debe inspeccionar los pies minuciosamente cada día en busca de cualquier lesión, ampolla, enrojecimiento o cambio inusual. Si la visión o la movilidad dificultan esta tarea, es recomendable pedir ayuda a un familiar o cuidador. Nunca se deben usar objetos cortantes para eliminar callos o durezas, ya que esto puede provocar heridas.
Calzado terapéutico para diabéticos
El calzado adecuado es uno de los pilares para prevenir lesiones en el pie diabético. Los zapatos deben ser cómodos, con suficiente espacio para los dedos, y fabricados con materiales transpirables que eviten la acumulación de humedad. Además, es importante que tengan suelas antideslizantes y un buen soporte para el arco plantar.
El calzado terapéutico está diseñado específicamente para reducir puntos de presión y proteger los pies de traumatismos. En casos de deformidades o riesgo elevado, el podólogo en Valencia puede recomendar plantillas personalizadas que mejoren la distribución del peso y eviten rozaduras. Nunca se deben usar zapatos nuevos sin probarlos adecuadamente ni andar descalzo, incluso dentro de casa.
Prevención de úlceras y complicaciones
La prevención de úlceras es fundamental para evitar infecciones y amputaciones. Además de los cuidados diarios y el calzado adecuado, mantener un buen control de los niveles de glucosa en sangre es esencial para favorecer la cicatrización y reducir el riesgo de infecciones. También es importante evitar fumar, ya que el tabaco empeora la circulación.
En caso de detectar cualquier herida, aunque sea pequeña, se debe acudir al especialista para recibir tratamiento inmediato. No se debe ignorar ni automedicarse. La educación sobre el cuidado del pie diabético y la adherencia a las recomendaciones médicas son las mejores herramientas para prevenir complicaciones.
IVASD, tu clínica de podología en Valencia
En Valencia, IVASD se posiciona como una clínica de referencia en el cuidado del pie diabético. Nuestro equipo de profesionales está especializado en podología diabética, ofreciendo evaluaciones completas, tratamientos personalizados y seguimiento constante para garantizar la salud de los pies.
Además de los servicios clínicos, en IVASD ofrecemos asesoramiento sobre calzado terapéutico y educación para el autocuidado, fundamentales para prevenir complicaciones. En la clínica contamos con tecnología avanzada y un enfoque multidisciplinar que asegura una atención integral y de calidad para cada paciente.
Fisioterapeuta colegiado nº 8843
• Fisioterapeuta especializado en fisioterapia invasiva y ecografía.
• Entrenamiento de fuerza.
• Máster en Terapia Manual y Fisioterapia invasiva.


