Las uñas encarnadas son una afección común que afecta a personas de todas las edades y puede causar molestias significativas si no se trata adecuadamente. Conocer los detalles sobre esta condición es fundamental para mantener una buena salud podológica y evitar complicaciones.
Qué es una uña encarnada y cómo se produce
Una uña encarnada, también conocida como onicocriptosis, la uña crece hacia la piel que la rodea, causando irritación y dolor. Esta situación genera una inflamación local que, en muchos casos, puede derivar en infección si no se atiende a tiempo.
El dedo más afectado suele ser el dedo gordo del pie, aunque cualquier uña puede presentar esta afección. La presión constante sobre la piel por el crecimiento anómalo de la uña provoca que esta se clave en los tejidos blandos, desencadenando una respuesta inflamatoria.
Las causas de las uñas encarnadas son variadas. Una de las más comunes es el uso de calzado inadecuado, que no proporciona suficiente espacio para los dedos y ejerce presión sobre las uñas.
Causas: corte inadecuado, traumatismos o calzado ajustado
Existen varias causas que pueden desencadenar una uña encarnada. Una de las más comunes es el corte incorrecto de las uñas. Cortarlas demasiado cortas o en forma redondeada puede favorecer que los bordes se claven en la piel. Lo ideal es hacer un corte recto y evitar dejar los bordes demasiado cortos.

Los traumatismos en el pie, como golpes o lesiones repetitivas, también pueden alterar el crecimiento normal de la uña, aumentando el riesgo de que se encarne. Además, el uso de calzado demasiado ajustado o estrecho ejerce presión sobre los dedos, favoreciendo que la uña se introduzca en la piel.
Otras causas menos frecuentes incluyen deformidades congénitas, infecciones por hongos que alteran la estructura de la uña, y condiciones médicas como la diabetes, que pueden afectar la circulación y la salud de los tejidos.
Síntomas habituales: dolor, inflamación e infección
El síntoma más evidente es el dolor en el borde afectado, que puede variar desde una molestia leve hasta un dolor intenso que dificulte caminar o usar calzado. La inflamación es otro signo característico, con enrojecimiento y hinchazón alrededor de la uña.
Si la uña encarnada no se trata, puede desarrollarse una infección local. Esto se manifiesta con la presencia de pus, aumento del calor en la zona, y en algunos casos, fiebre. La infección puede complicar el cuadro y requerir atención médica urgente para evitar que se extienda.
Tratamientos podológicos para uñas encarnadas
El tratamiento profesional es fundamental para resolver una uña encarnada, especialmente cuando el dolor y la inflamación son severos. Los podólogos pueden realizar una limpieza adecuada y retirar parte de la uña para liberar la presión y permitir que la piel sane.

En casos más avanzados, puede ser necesaria la cirugía menor para eliminar el segmento de uña que causa el problema. Esta intervención suele ser rápida y con una recuperación favorable si se siguen las indicaciones del especialista.
Además, los podólogos pueden recomendar el uso de apósitos especiales, antibióticos tópicos o incluso orales en caso de infección, y pautas para el cuidado posterior que faciliten la curación y eviten recurrencias.
Cuidados en casa frente a intervención profesional
En las etapas iniciales, algunos cuidados en casa pueden aliviar los síntomas y evitar que la uña encarnada empeore. Remojar el pie en agua tibia con sal varias veces al día ayuda a reducir la inflamación y suavizar la piel alrededor de la uña.
Es importante mantener el pie limpio y seco, evitar usar calzado estrecho y no intentar cortar o extraer la uña por cuenta propia, ya que esto puede agravar la lesión o causar infección. Aplicar cremas antibióticas recomendadas por el médico también puede ser útil.
Sin embargo, si el dolor persiste, la inflamación aumenta o aparecen signos de infección, es imprescindible acudir a un podólogo para recibir un tratamiento adecuado y evitar complicaciones.
Prevención de la uña encarnada en niños y adultos
La prevención es clave para evitar uñas encarnadas. En niños, es fundamental enseñarles a cortar sus uñas correctamente en línea recta. Supervisar el calzado que usan, asegurando que sea cómodo y adecuado para sus pies, también reduce el riesgo.

En adultos, además de mantener una correcta higiene y cuidado de las uñas, es recomendable evitar el uso de zapatos muy ajustados o de tacón alto. Realizar revisiones periódicas con un podólogo a través de estudios de la pisada puede ayudar a detectar problemas tempranos y corregirlos antes de que se conviertan en uñas encarnadas.
Complicaciones si no se trata a tiempo
Ignorar una uña encarnada trae consecuencias serias. La infección puede extenderse a tejidos más profundos, causando celulitis o abscesos. En personas con diabetes o problemas circulatorios, las complicaciones pueden ser aún más graves, llegando a afectar la cicatrización y aumentar el riesgo de úlceras.
Además, el dolor constante puede limitar la movilidad y afectar la calidad de vida. Por ello, es fundamental actuar a tiempo y seguir las indicaciones profesionales para evitar que una simple uña encarnada se convierta en un problema mayor.
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Fisioterapeuta colegiado nº 8843
• Fisioterapeuta especializado en fisioterapia invasiva y ecografía.
• Entrenamiento de fuerza.
• Máster en Terapia Manual y Fisioterapia invasiva.


